La compatibilidad electromagnética (EMC) se refiere a la capacidad de los equipos o sistemas electrónicos para funcionar correctamente en su entorno electromagnético sin causar perturbaciones electromagnéticas intolerables a nada en ese entorno.
La EMC se divide en interferencia electromagnética (EMI) y susceptibilidad electromagnética (EMS).
Con el rápido desarrollo de la tecnología electrónica, el aumento de la integración de dispositivos y la expansión de las frecuencias de operación hacia bandas más altas, el entorno electromagnético se ha vuelto cada vez más complejo.
Los problemas de EMC han surgido como un cuello de botella crítico que restringe la investigación, el desarrollo, la producción y la aplicación de equipos electrónicos. Estos problemas no solo pueden provocar una degradación del rendimiento y anomalías funcionales, sino que incluso pueden causar incidentes de seguridad.